conoZe.com » bibel » Otros » Julián Marías » Julián Marías: artículos 2002

Las malas pasiones

Se olvida demasiado el papel de las malas pasiones en la vida humana. En otro tiempo se solía pensar que las disposiciones personales, cuando eran desordenadas, oscurecían la mente y perturbaban la conducta. El abuso actual de la estadística, la tendencia a la despersonalización y el predominio del partidismo han contribuido a que se pierda de vista la función de lo más propio y personal en la vida colectiva.

Sería interesante reparar en las graves consecuencias que ha tenido con frecuencia el malhumor, incluso en personas admirables y eminentes, que ha llevado en ocasiones a medidas de larguísimo alcance y tremendas consecuencias. Ese malhumor podía estar justificado, correspondía a la irritación provocada por actitudes dictatoriales, por el destemple, aun por la mala educación. Esto ha llevado muchas veces al cansancio, a no poder aguantar ciertos usos incorrectos, o a la resistencia a rectificarlos. La historia reciente de España y de otros países de nuestra estirpe confirma lo que acabo de decir.

Lo malo es que en esos casos se siente la urgencia de aquello que estorba, y con motivo, y no se prevé lo que puede sustituirlo. Esto embarca a la sociedad entera en un proceso que puede durar años o muchos decenios con consecuencias irreparables. Hay países que han perdido su libertad y su prosperidad durante más de cuarenta años por haber cedido a una reacción malhumorada y por supuesto justificada, que llevó a perder la capacidad de anticipación, de imaginación. El malhumor es enemigo de la perspicacia.

Otra mala pasión, mucho más grave que el epidérmico malhumor, es la propensión a la mentira. Hay personas, grupos, partidos, que mienten invariablemente, sin concederse descanso en esta actividad. Para cualquiera que tenga un mínimo sentido de la veracidad, de la moralidad pública, esto invalida todo lo que procede de esa actitud. Esta mendacidad es mucho más profunda que los avatares de lo que podemos llamar "estado de ánimo". Es una disposición profunda, permanente, cuyo diagnóstico no es fácil. El que miente lo hace a sabiendas, con plena conciencia, incluso con cierta complacencia, con un regusto en la mentira que acaba de expectorar. Lo que este fenómeno revela es el desprecio de uno mismo. El que miente deliberada y expresamente, con plena conciencia de que las cosas no son como dice, de que por supuesto no podría ni intentar justificar sus palabras, se desprecia a sí mismo. Esto implica una radical inautenticidad. El que la padece sustituye su verdadera realidad por la de un papel que ha escogido, con el cual intenta identificarse, porque sirve a sus propósitos y porque encubre la falta de una realidad que echa de menos.

No se puede encarecer los riesgos que estas actitudes tienen para sociedades enteras, acaso para todo el mundo. Si se lanza una mirada por la historia, especialmente desde el siglo XVIII, en que las opiniones y su expresión alcanzaron efectos amplísimos y perdurables, se ve con asombro el papel que han tenido las malas pasiones. La Ilustración, especialmente la francesa, tuvo responsabilidad en la sangrienta historia de Europa desde la Revolución francesa hasta el final del régimen napoleónico. Lo peor es que esto dejó una huella profunda, que ha reverdecido en tantas ocasiones. El siglo XIX, en que tanta fuerza tuvo la retórica -quiero decir la mala retórica, destinada a convertirse en propaganda-, ha salpicado de errores gran parte de esa centuria. Casi todas las revoluciones de nuestro tiempo han tenido parecido origen. El establecimiento del régimen soviético, de inmensas consecuencias que perduran hasta después de su desaparición, se nutrió de malas pasiones en el sentido más literal de la palabra.

Quizá el ejemplo más evidente es el nacionalsocialismo alemán, que subyugó casi enteramente Alemania en un proceso de enajenación mental que nos parece hoy casi incomprensible. El desplante, el histrionismo, la cólera, la amenaza, con todos los recursos verbales, musicales y ornamentales, esos fueron los instrumentos patológicos de aquella abyección, capaz de contagiar a fenómenos menos graves y que se habían conservado dentro de los límites de la relativa cordura, como el fascismo italiano.

Hoy se reconoce abiertamente el total fracaso del movimiento suscitado por Mao en la China, que acarreó millones de víctimas y la destrucción del inmenso país; pero no se puede olvidar que el "librito rojo" de Mao fue leído y seguido con fervor por multitud de gentes en los países occidentales, que juraban por aquella lamentable prosa.

Estos hechos son, como se ve, relativamente recientes. Se podrían encontrar con esfuerzo algunos ejemplos comparables en la Antigüedad, sobre todo romana, en la Edad Media o en los siglos que van del XV al XVII. Eran excepciones distantes unas de otras, de filiaciones muy distintas, asociadas con frecuencia a fanatismos religiosos, a figuras movidas por pasiones y con singular capacidad de expresión. Casi siempre con alguna propensión al endiosamiento. Salvo situaciones excepcionales, faltaba el poder de amplificación que han deparado los medios de comunicación en los últimos tiempos. Hemos empezado por lo más venial, el simple malhumor, y hemos terminado con los grandes desastres que han afectado a gran parte de la humanidad en los últimos tres siglos. Conviene reparar en que algunas porciones del mundo han permanecido libres de este tipo de excesos. Lugares en los que ha imperado alguna modestia, una considerable vigencia del buen sentido, una escasez de histrionismo. Esta consideración bastaría para mostrar los riesgos de la otra actitud, del desenfreno capaz de arrastrar a los que son mentalmente débiles, de llevarlos a donde, si usaran la razón, nunca hubieran querido ir. Creo que una vigilancia de las posibilidades y los peligros que amenazan, una afirmación enérgica de la verdad, un desprecio activo de los que se desprecian a sí mismos, podría evitar desastres que pueden ser irreparables.

Ahora en...

About Us (Quienes somos) | Contacta con nosotros | Site Map | RSS | Buscar | Privacidad | Blogs | Access Keys
última actualización del documento http://www.conoze.com/doc.php?doc=2102 el 2005-03-10 00:25:38