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En nombre de la democracia esta ley es ilegítima

Objeción de conciencia y resistencia civil han de ser la consecuencia de legislar sin legitimidad ni consenso.

El ministro de justicia, de palabra fácil y melosa, razona incansablemente que el matrimonio homosexual no va contra nadie. Es falso. Va contra la sociedad, porque las instituciones sociales no son neutras dado que poseen consecuencias sociales y proporcionan significados sobre el sentido de la vida. Y este es precisamente el debate que se nos ha hurtado con el matrimonio homosexual.

Pero además, hay otra cuestión previa sumamente grave, porque daña de raíz la convivencia: nuestra democracia liberal se fundamenta en la no-existencia de concepciones únicas sobre el bien, la moral y, por consiguiente, el procedimiento lo es casi todo. De ahí la necesidad, como lo constatan de Rorty a Rawls pasando por tutiquanti, de que las leyes básicas se alcancen por consenso político fruto del diálogo, que es precisamente lo que no hace Rodríguez Zapatero con el matrimonio homosexual.

Se quiere aprobar una ruptura antropológica, social y jurídica, sin haber buscado el consenso para así no tener que dialogar. Se quiere aprobar frente un alud de críticas y descalificaciones, desde el Consejo de Estado, al rechazo del Consejo General del Poder Judicial, la Academia de Jurisprudencia, la Iglesia Católica, las confesiones protestantes, la Iglesia Ortodoxa, las comunidades Islámica y Judía. Una Iniciativa Legislativa Popular ha presentado el medio millón de firmas necesarias para impedirla, y previsiblemente será derrotada en el Senado. Además tiene un riesgo muy alto de ser considerada inconstitucional.

¿Se puede cambiar una institución fundamental y secular como el matrimonio solo con unos pocos votos de más en el Congreso, sin atender ni una de las razones objetivas en contra? Zapatero adujo para derogar la Ley de Educación del PP que se aprobó sin consenso, y ello a pesar que obligaba al sistema educativo a vivir entre el vacío y la provisionalidad. ¿Cambiar tan radicalmente el matrimonio no exige como mínimo la misma lógica? La ley será legal pero resultará ilegítima y no solo por cuestiones morales sino en nombre de la democracia.

Es hipócrita aducir el compromiso electoral. Primero, porque el gobierno sabe bien que los motivos de su elección fueron otros.

Segundo, porque no aplica la misma prioridad a otros compromisos de su programa mucho más necesarios y, dotados -estos sí- de respaldo social, como la falta de viviendas, el establecimiento del permiso por paternidad y la ampliación del de maternidad, el incremento de las ayudas a la familia para acercarla al nivel europeo, hasta el 1% del Producto Interior Bruto, "la creación de un nuevo Consejo Estatal para las políticas familiares con la participación de las asociaciones", "la extensión de la jornada continua para que pudiéramos estar con nuestros hijos como los europeos" (sic). "El establecimiento de la paga de 100 euros para todas las mujeres cotizantes y no cotizantes". "La universalización de las actuales prestaciones por hijo a cargo para que todas las familias cobren la paga de 24 euros al mes por hijo. Todo eso son promesas literales de su programa. ¿Por qué no las cumple?

El gobierno de post-izquierda liberal de Zapatero puede ser razonablemente aceptado en otras decisiones, pero su voluntad inmoderada de cambiar radicalmente los fundamentos de la sociedad exige que sea combatido democráticamente y sin tregua hasta reinstaurar los fundamentos perturbados. Objeción de conciencia y resistencia civil han de ser la consecuencia de legislar sin legitimidad ni consenso. Todo lo demás pasa a segundo plano.

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