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Historia de la Iglesia
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Concilios Ecuménicos
Concilio Ecuménico I de Constantinopla
Macedonio, patriarca de Constantinopla, admitía la divinidad del Verbo pero la negaba en el Espíritu Santo; decía que era una criatura de Dios, una especie de superministro de todas las gracias.
Reunido durante el pontificado del Papa San Dámaso y el Emperador
Teodosio el Grande, reafirmó la divinidad del Espíritu Santo. Contra los
macedonianos.
El Espíritu Santo es verdadero Dios, como el Hijo y el Padre. (Símbolo
Niceno - Constantinopolitano).
Nestorio, patriarca de Constantinopla, negó la unión del Verbo Divino con la humanidad en unidad de persona; afirmó que Jesús era un puro hombre en quien habitaba el Hijo del Eterno Padre, y si Jesús no era Dios tampoco María podía ser Madre de Dios.
También fue condenada la doctrina de Pelagio y Celestino que negaban la transmisión del pecado de Adán a su descendencia y defendían la bondad, puramente humana para hacer el bien sin el concurso del auxilio divino.
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